viernes, 8 de agosto de 2008

Gran despliegue y mucho colorido en apertura de JJOO de Pekín





Servcios Internacional de Prensa
Redacción Central

La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos fue abierta al son de tambores, shows de luces y fuegos artificiales que convirtieron las cuatro horas que duraron los actos en un espectáculo único.

Las competencias comenzarán mañana y se prolongarán hasta el 24 de agosto.

Envueltos en el sofocante calor pequinés, los 91.000 espectadores que llenaron el impresionante "nido de pájaro" viajaron a través de los 5.000 años de historia de la civilización china, pasando por la invención del papel, el desarrollo de la caligrafía,

La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos fue abierta al son de tambores, shows de luces y fuegos artificiales

Como si se tratara de una metáfora, el pebetero olímpico ardió con una furiosa llama en el Estadio Nacional de Pekín después de que el chino Li Ning, triple medallista olímpico en gimnasia en Los Angeles 1984, lo encendiera alzado por el aire.

PEKIN, CHINA. China gritó hoy al mundo su intención de elevarse al nivel de las grandes potencias con una memorable fiesta de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
Como si se tratara de una metáfora, el pebetero olímpico ardió con una furiosa llama en el Estadio Nacional de Pekín después de que el chino Li Ning, triple medallista olímpico en gimnasia en Los Angeles 1984, lo encendiera alzado por el aire.
Sujeto con cables, Li dio una espectacular vuelta al estadio por las cabezas de los 91.000 espectadores que asistieron asombrados a la culminación del acto de apertura del evento deportivo más importante del mundo.
Poco antes, el presidente de China, Hu Jintao, declaró oficialmente inagurados los Juegos. "Declaro inaugurados los Juegos de Pekín en la XXIX Olimpiada", dijo el mandatario chino.
Las competencias comenzarán mañana y se prolongarán hasta el 24 de agosto. "Atletas, rechacen el doping y la trampa", conminó por su parte el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge. "Enorgullézcannos con sus logros y conducta".
Ocho soldados portaron la bandera china en el estadio para izarla a las 8:08 minutos (00:08 GMT), apenas unos minutos después de dar comienzo a una fiesta que los organizadores programaron para el 8 del 8 de 2008, en un intento de acogerse a la tradicional suerte que trae el número "8" en la cultura china.
Todo un entramado de luz y pólvora puso marco a la fiesta diseñada por Zhang Yimou, un director de cine cuyos primeros filmes fueron censurados en su propio país, pero que acabó siendo "rehabilitado".
Envueltos en el sofocante calor pequinés, los 91.000 espectadores que llenaron el impresionante "nido de pájaro" viajaron a través de los 5.000 años de historia de la civilización china, pasando por la invención del papel, el desarrollo de la caligrafía, la Gran Muralla China o la Opera de Pekín.
Todo el politburó del gobernante Partido Comunista vio cómo 15.000 personas daban forma a un espectáculo en el que no faltaron tampoco los guerreros de terracota, la tinta china o el tai-chi, un ancestral arte marcial que 2.008 personas practicaron al unísono en un magnífico juego de coordinación.
El gobierno chino pidió repetidamente que no se politizara el evento, hasta tal punto que el padre de la patria, el antiguo presidente Mao Tse-tung, quedó apartado de la ceremonia. "La política está en todas partes", dijo el ex presidente del Comité Olímpico Internacional Juan Antonio Samaranch, el hombre que llevó los Juegos a China. Y la ceremonia de inauguración no fue una excepción.
El "despertar de Asia" preocupa en Occidente. El lema fue utilizado por el actual jefe del COI Rogge, para refererise la fortaleza deportiva de los países orientales, pero la apertura de los Juegos en el "nido de pájaro" demostró hoy que China tiene los ojos muy abiertos.
Junto a Jintao y Rogge, asistieron al evento unos 90 mandatarios de todo el mundo, entre ellos el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, primer presidente estadounidense que participa en una ceremonia de inauguración fuera de su país.
El presidente norteamericano aprovechó su estancia en Pekín para abogar por la libertad de expresión. El Tíbet, la censura y el respeto a los derechos humanos persiguió a la antorcha durante todo su periplo internacional, con fuertes protestas antichinas en Londres o Pekín.
Algo de eso se entrevió en el desfile de las 204 delegaciones. El público chino dio hoy un aviso a la numerosa delegación norteamericana, que será el principal rival de China en el medallero de los Juegos, de lo que puede encontrarse durante las próximas dos semanas, al recibirla con una mezcla de aplausos y abucheos.
Mucho más calurosa fue la recepción que se dio a Rusia, que fue saludada por su primer ministro, Vladimir Putin, o a Corea del Norte, que desfiló varios países por detrás de la de Corea del Sur.
A diferencia de en los Juegos Olímpicos de Sydney y Atenas, donde ambos equipos coreanos desfilaron juntos, los norcoreanos exigieron que entre ambos países se pusiera a Fiji, Camerún y Montenegro, debutante en unos Juegos Olímpicos tras su separación de Serbia.
Cuba recibió una calurosa ovación, y Taiwan y Hong Kong fueron saludados con júbilo, pese a que las relaciones entre Taipei y Pekín son tensas. China reclama la soberanía sobre la isla, desgajada políticamente del continente desde la llegada de los comunistas al poder.
La ovación que recibió Hong Kong aún fue más fuerte. La ex colonia británica, que tiene su propio comité olímpico, participa de forma separada en los Juegos pese a que está bajo soberanía china desde 1997.
La emoción se desbordó a la entrada de China, que ocupó el último lugar como suele ser tradición en el anfitrión. Yao Ming hizo de abanderado, pero estuvo acompañado por un niño superviviente del terremoto de Shichuan.
"Jia You!" (Vamos China), gritó el público al unísono mientras la delegación anfitriona, la más numerosa de los Juegos, daba la vuelta al estadio.
Con más de media hora de retraso y bajo la sudorosa mirada de estrellas como Tyson Gay, Dirk Nowitzki, Rafael Nadal y Roger Federer, uno de los más aplaudidos, la antorcha olímpica llegó finalmente al impresionante "nido de pájaro", después de escalar el Everest y de 137.000 kilómetros de complicado camino a través del mundo.
China quiere elevar su posición en el mundo y el deporte es un perfecto altavoz. Son los Juegos del "despertar de Asia", como dijo Rogge, los terceros que se disputan en el continente tras Tokio 1964 y Seúl 1988.
A partir de mañana, el gigante asiático luchará en las canchas con la mayor potencia del mundo, Estados Unidos, por ganar en el medallero general, después de ser segunda en Atenas. Tendrá que apelar al "8", aunque la llama acabó encendiéndose tres minutos después de la medianoche, ya en el día 9 de agosto.