INDIANA.- Junto a la criatura que se gesta en el vientre de una futura mamá de Indiana apareció la imagen de Cristo en la cruz. Esto es una historia para vivirse.
Asombro y dudas en Facebook por peculiar ultrasonido. Algunas madres han contado en Facebook u
otra red social que se han llevado una sorpresa al observar un detalle
peculiar -y asombroso- en las ecografías de sus bebés. Muchos casos
resultan exagerados; sin embargo, algunos sí llegan a impactar a muchos.
Eso parece ser el caso del ultrasonido que obtuvo una mujer en Evansville, en Indiana.
Aley Meyer
acudió a la clínica a hacerse una ecografía para controlar el proceso
de su embarazo y constatar que todo estuviera bien, pero un detalle en
la misma la dejó sin palabras.
En el ultrasonido parece distinguirse una imagen de Jesús en la cruz. La madre estadounidense publicó en su cuenta de Facebook la curiosa imagen y cientos de usuarios compartieron el post, viralizándose de inmediato.
"Tomamos una foto de ultrasonido y la amplié en mi teléfono y está tan detallada. Se puede ver el cabello, las piernas cruzadas y todo", dijo Meyer en Facebook, en referencia a la silueta en forma de cruz que parece notarse en la ecografía.
Ante la repercusión que ha causado su publicación, ella ha prometido compartir en Facebook la ecografía que obtenga en su próximo control prenatal en el consultorio de su médico.
uestro verdadero hogar. Dios viene corriendo por el camino para abrazarnos, y nos encuentra más allá de la mitad del camino.
Este pasaje nos asegura que por mucho que nos pudiéramos haber extraviado, Dios se “muere de ganas” esperando nuestro regreso.
Esta imagen es clave que aquí surge es que Dios está más cercano a nosotros de lo que podemos imaginar.
Algunos textos bíblicos nos indica que Dios nos invita continuamente a alejarnos del pecado y a tomar el camino hacia la vida verdadera y hacia nuestro verdadero hogar. Dios viene corriendo por el camino para abrazarnos, y nos encuentra más allá de la mitad del camino. La vida nos ofrece multitud de oportunidades para equivocarnos y pecar. Este pasaje nos asegura que por mucho que nos pudiéramos haber extraviado, Dios se “muere de ganas” esperando nuestro regreso. Esta es una historia para vivirse.