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| Presidente Donald Trump |
Fuente. Katrina Manson The Financial Times Ltd. All rights reserved
EE.UU.-Las oberturas
van desde invitaciones a cenar hasta amenazas de guerra atómica.
Primero fue una
hamburguesa; ahora es “fuego y furia como el mundo nunca ha visto”.
Las oberturas de
Donald Trump hacia su contraparte de Corea del Norte van desde una invitación a
una cena de comida rápida a amenazas de guerra atómica en poco más de un año.
La retórica del
presidente estadounidense es parte de una estrategia oscilante de ‘intentarlo
todo’ en un esfuerzo por llevar a Corea del Norte a la mesa de negociaciones y
convencer al gobierno a renunciar a su programa de misiles nucleares que avanza
rápidamente.
Corea del Norte
y EEUU están intercambiando amenazas cada vez más incendiarias. Corea del
Norte, un estado autocrático, cuya ambición nuclear está consagrada en su
constitución, dijo el martes que estaba considerando atacar Guam, un pequeño
territorio insular estadounidense al sur de Japón, después de los improperios
de “fuego y furia” del Sr. Trump. Quizás peor, el Sr. Trump puede haber
dibujado una línea roja que tal vez lo obligue a actuar si Pyongyang no le
presta atención a su advertencia, después de comprometerse a responder a “cualquier
otra amenaza” de Corea del Norte.
Ha aumentado la
presión después de los informes de que Pyongyang había superado uno de los últimos
retos tecnológicos en el diseño de misiles nucleares al miniaturizar una ojiva
atómica. El avance se produce después de un número sin precedentes de pruebas y
crecimiento en el alcance de los misiles en los dos últimos años.
A pesar de los
esfuerzos para hacerla retroceder, el mes pasado Corea del Norte probó sus dos
primeros misiles balísticos intercontinentales. Los estrategas militares ya
asumen que Corea del Norte podría alcanzar EEUU, a pesar de que la opinión
consensuada es que todavía no puede ensamblar todo para producir un complejo
misil de largo alcance.
Aquellos que están
familiarizados con el tema dicen que el Sr. Trump, quien hace tres meses dijo
que se sentiría “honrado” de reunirse con Kim Jong-Un, el líder supremo, está
indeciso con respecto a los distintos consejos.
“Hay un grupo
que cree que deberíamos empujar muy duro, hasta el punto de lanzar un ataque
preventivo”, dijo una persona familiarizada con el asunto, quien afirmó que el
segundo grupo prefiere proseguir las negociaciones, hasta ahora sin éxito.
“El primer grupo
va a ganar el argumento por defecto, salvo que el segundo grupo pueda llegar a
la oficina de Trump y demostrar que tiene algo sustancial”, dijo la persona.
“Nadie en la
administración, incluyendo Trump, se preocupa por el cambio de régimen. Todo lo
que les importa es la eliminación de la amenaza militar para EEUU”, añadió esta
persona. “Ésta es una tremenda oportunidad para los norcoreanos”.
EEUU ha pasado
meses intentando reunir una coalición internacional para ejercer “presión pacífica”
sobre Corea del Norte, tratando de aislar al país políticamente y económicamente
mientras espera convencer al Sr. Kim de que él y su régimen paranoico pueden
salir ilesos si se comprometen a la desnuclearización. El pasado fin de semana,
EEUU encabezó un esfuerzo exitoso de la ONU — para el cual obtuvo el apoyo ruso
y chino a pesar de las difíciles relaciones con ambos países — para aprobar las
sanciones económicas más fuertes hasta el momento que imponen una prohibición
de la ONU sobre exportaciones clave y privan a Corea del Norte de un tercio de
sus ingresos.
Un diplomático
experto en Corea del Norte dijo que el país se había sentado a la mesa de
negociaciones en el pasado sólo cuando enfrentó lo que consideró riesgos
existenciales suficientemente serios, citando las anteriores rondas de
negociaciones después de momentos de alta tensión.
El Sr. Kim
mantiene mucho de su material nuclear en profundos escondites en montañas y su
grandes arsenales convencionales, nucleares y bioquímicos podrían causar
estragos entre la población de 10 millones de personas de Seúl, capital de
Corea del Sur, que se encuentra a sólo 50 kilómetros al sur de la frontera.
Los militares
han actualizado los complejos planes de guerra de EEUU cada año desde el final
de la guerra de Corea en 1953, aunque Jim Mattis, el secretario de defensa, está
entre los más altos funcionarios que argumentan que la guerra sería “catastrófica”
y ha llamado a la “moderación” en repetidas ocasiones.
Pero aunque una
gran guerra posiblemente produciría millones de víctimas, el Sr. Mattis ha
dicho que EEUU podría enfrentar cualquier amenaza con “fuerza eficaz y
abrumadora”.
“Tenemos la
capacidad para contrarrestar cualquier amenaza de Corea del Norte”, dijo el
martes un funcionario del Pentágono. “Nuestro compromiso con la defensa de
nuestros aliados, la República de Corea y Japón sigue siendo férreo”.
Rex Tillerson,
secretario de Estado de EEUU, ha estado en Asia tratando de reunir apoyo
regional para el enfoque estadounidense, mientras afirma que se niega a “negociar
su camino hacia la mesa de negociación”. Pero le ha reiterado al Sr. Kim que él
y su régimen no están en riesgo y ha dicho que Washington considerará las
conversaciones siempre y cuando Pyongyang detenga sus lanzamientos de misiles,
lo que sugiere que EEUU considera ese resultado “como la mejor señal que Corea
del Norte podría darle a EEUU”.
Los funcionarios
de inteligencia a menudo describen al líder de Corea del Norte como un actor
racional, quien calcula que aunque su programa nuclear ha reforzado su
liderazgo, también sabe que detonar una bomba sería “un momento que acabaría
con el régimen”, porque EEUU rápidamente destruiría los objetivos.
Pero Mike
Pompeo, jefe de la Agencia Central de Inteligencia quien dice que el Sr. Trump
le pregunta a diario acerca del país aspirante a potencia nuclear, pareció
adoptar una línea más dura cuando dijo el mes pasado que sería bueno “separar”
el régimen de las personas.
Incluso Nikki
Haley, embajadora de EEUU ante la ONU, en ocasiones ha sugerido que EEUU estaba
agotando sus opciones diplomáticas.
“Los norcoreanos
deben darse cuenta de que si no le dan al segundo grupo algunas municiones —
alguna indicación de que hay una ruta hacia las conversaciones sinceras y
efectivas que aborden las preocupaciones estadounidenses — el primer grupo va a
ganar y habrá un baño de sangre”, dijo la persona familiarizada con el asunto. “Les
toca a ellos decidir”.
