Por Nelly Amador
Opinión
Estoy muy preocupada por el cómo se está distribuyendo
nuestro 4% en el área educativa. Oí una explicación que daba un experto sobre
la preparación del presupuesto nacional y entre las cosas que analizaba,
cuestionó la forma en que se han gastado parte de los recursos del 4%.
De todas las que cuestionó me impactó que desde ese fondo que
aporta el 4% se gaste más de un millón de pesos diario en promoción, en propaganda,
que de hecho parece más una promoción política que informaciones válidas para
el sistema educativo. Si multiplicamos ese millón y pico por los 365 días del
año, estamos hablando de más de 400 millones de pesos al año que lo gastan por este
concepto. Y por qué no dedicárselo a los
docentes para fortalecer la calidad de la educación, dando una capacitación presencial
activa en las aulas, con los materiales que necesitan, nombrando todo el personal?
Pues este año uno de los escándalos es --y que nadie hace caso-- la cantidad
excesiva de alumnos que tiene cada maestro, en algunas regiones hasta con más
de 60 muchachos por curso. Y esto dará
buenos resultados en la jornada escolar extendida? No lo creo. Y si por lo menos con estos millones
nombraran a los talleristas, mejoraran la calidad de la comida, y que sea
servida con dignidad, entonces otros resultados nos aguardarían.
Yo creo que de una vez y por todas, el Ministerio de
Educación debe saber elegir las prioridades y gastar ese 4% en lo que realmente
se necesita, y no en lo que ellos consideran de promoción política.
La sociedad, los padres y madres, deben cuestionar profundamente
todo esto y sacarse de la cabeza que es un regalo que nos hace el gobierno
y exigir, ayudar, no permitir todo lo
que está pasando en las escuelas, pues la gente se cree que es un favor que le
hacen y no pueden cuestionar nada, incluyendo a los maestros que no están siendo
críticos, no exigen lo que deben en las aulas, tienen miedo a cuestionar,
porque creen que si lo hacen serán castigados, cancelados y esto nos perjudica
a todos, pues vamos a tener una población estudiantil, sumisa, desinteresada y
hasta mediocre.
Creo que los maestros, la sociedad civil, los grupos organizados,
deben participar más y exigir un presupuesto con prioridades y que se gaste en
lo que realmente se necesita gastar. Considero que no estamos actuando de forma
democrática sino por el contrario, lo estamos haciendo con prepotencia, apabullando
y a la larga esto no da buenos resultados.
El Ministerio de Educación debe involucrar a la Asociación
Dominicana de Profesores –ADP--, a las Asociaciones de Padres y Madres y Amigos
de la Escuela –APMAE--, en los planes y proyectos, incluso en el proceso de evaluación
de desempeño, para que no se convierta en una supervisión y castigo. También debe,
pero ya, llamar a concurso para todas las vacantes de directores que quedaron
con el proceso de jubilación. Si no se toman
las medidas para flexibilizar el ambiente de cómo se sienten los maestros,
perseguidos, sin libertad, sin democracia, vamos camino de forma irremediable a
los años perdidos.