sábado, 13 de diciembre de 2008

Crearán en embajada una sección para proteger a haitianos en Dominicana



Haití analiza un supuesto vídeo en que se muestra una agresión a un bracero haitiano

Por la Redacción Central

PUERTO PRINCIPE. Una sección en la embajada de Haití en República Dominicana será encargada de proteger a los súbditos de este país asentados en su vecino del Este, dijeron fuentes diplomáticas.
La decisión fue anunciada por el canciller haitiano, Alrich Nicolas, pocos días después de la difusión de una filmación en la cual, según el anuncio, un obrero manual haitiano es mutilado por desconocidos.
El vídeo, mostrado en un sitio web especializado en pornografía y hechos espeluznantes, es considerado apócrifo por autoridades dominicanas, que lo desestimaron.
Más de un millón 200 mil haitianos residen en Dominicana, donde trabajan indocumentados en la agricultura, las construcción y como vigilantes nocturnos, tareas que los nativos prefieren soslayar.
Una entidad patrocinada por la Compañía de Jesús denunció el año pasado que los constructores haitianos son engañados por sus patrones que no les pagan vacaciones ni otras prestaciones dictadas por la ley.
José Serulles, embajador dominicano en Haití, dijo que el diálogo en la grabación no se corresponde con el habla de los agresores en la filmación dominicana, mientras la Cancillería en Santo Domingo se mantiene en silencio.
La nueva sección tendrá a su cargo recabar datos sobre la situación de los haitianos y defenderlos en los tribunales.
Organismos internacionales y entidades de derechos humanos afirman que los haitianos en Dominicana son objeto de abusos y de discriminación racial, alegaciones que el gobierno rechaza de manera airada.
La inmensa mayoría de los dominicanos son negros o mestizos, lo que demuestra el desatino de la supuesta discriminación racial, dijo al respecto el canciller Carlos Morales.
El mes pasado tres haitianos murieron y más de una decena fueron heridos por turbas airadas en las localidades meridionales dominicanas de Neyba y Guayubín, detonadas por la muerte de un transportista en un fallido robo.
La intervención del ejército y la policía liquidó los incidentes, por los cuales hay cinco detenidos, pero cientos de trabajadores indocumentados abandonaron el país temerosos de nuevos estallidos.
A pesar de las dudas sobre su veracidad, el escándalo provocado por la filmación sigue presente y Nicolas dijo que prosigue el análisis para determinar un curso de acción.

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