domingo, 14 de diciembre de 2008

Hay un vacio en el periodismo dominicano: Se nos fue un gran maestro: Adios profesor


Por la Redacción Central
Tomado del Periódico El Nacional

SANTO DOMINGO. Falleció anoche a las 9:45 el periodista Mario Alvarez Dugan (Cuchito), director general del periódico Hoy, quien durante más de 50 años sirvió a la sociedad dominicana desde influyentes medios de comunicación.
Alvarez Dugan, de 77 años, murió de un paro respiratorio en la Clínica Corazones Unidos, donde llevaba varias semanas internado, a causa de diabetes, hipertensión arterial y otras complicaciones de salud.
El reputado comunicador social tenía dos años con problemas de salud, que lo obligaron a dirigir el periódico desde su hogar, aunque en los últimos meses sólo se había dedicado a escribir su columna “Coctelera” que se publicaba en la página dos de Hoy.
Padecía de artritis, diabetes e hipertensión arterial, que con el paso del tiempo le complicaron su ritmo de vida.
Estuvo internado en la Clínica Corazones Unidos y el viernes 5 de diciembre del 2008, le realizaron varios estudios especializados en el estómago
El lunes 13 de agosto del 2008 fue llevado al Cleveland Clinic Center, en Miami, donde permaneció dos semanas. Hizo otros viajes de salud al extranjero y durante el último año fue asistido por médicos de la Clínica Corazones Unidos.
A pesar de los quebrantos de salud que lo mantuvieron recluido en su hogar durante más de dos años, Cuchito conservó su tradicional buen humor hasta el último momento.
En más de una ocasión, refiriéndose a su profesión, dijo que el periodista tiene que ser, necesariamente, transmisor de información y ente que contribuya a crear opinión.
Nació en Santo Domingo el 9 de abril de 1931, hijo de Virgilio Alvarez Pina y la profesora Catalina Dugan.
El 19 de mayo de 1957 casó con Altagracia Matilde Soto Peguero, con quien procreó a Jaime Virgilio, Emil Virgilio y Mario Virgilio.
Desde joven comenzó a sentir pasión por el periodismo, especialmente en el área deportiva donde se destacó como narrador de béisbol. En 1950 inicia su carrera periodística en la redacción deportiva del diario “La Nación”.
Fue director de los periódicos La Nación, El Caribe, El Nacional y Hoy, también de las radioemisoras, Radio Santo Domingo, Radio Caribe y Radio ABC.
Presidió en dos ocasiones la Asociación de Cronistas Deportivos, así como el Comité Permanente del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, y miembro vitalicio del Comité Olímpico Dominicano. También presidió la Comisión Nacional de Baloncesto.
Durante más de cinco décadas de ejercicio periodístico, fue corresponsal de los diarios El Imparcial, de Puerto Rico, El Universal, de Caracas, La Estrella de Panamá, de Panamá, y de la agencia internacional Prensa Asociada (AP).
Junto con Fernando A. Vicioso escribió “Historia del Béisbol Dominicano 1891-1965”. También escribió “Anecdotario Deportivo”.
En 1986 fue condecorado por el Poder Ejecutivo con la Orden de Duarte, Sánchez y Mella, en el Grado de Caballero, elevando el presidente de la República ese grado a Gran Oficial, sólo para esa ocasión.

Un año más tarde recibió el Canoabo de Oro.

En 1997 la seccional de Bonao del Sindicato de Trabajadores de la Prensa lo reconoció otorgándole “La Espiga de Oro”.
El 17 de octubre de 1993 fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, en su condición de propulsor de varias disciplinas

El 31 de marzo de 2006 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo.

Comenzó a ejercer el periodismo desde la adolescencia y a desarrollar un talento innato por el que muchos le calificaban de “genio empírico”. Se inició en el trabajo a los 17 años de edad, en 1948, en el departamento de contabilidad de The Royal Bank of Canada.
De ahí pasó a la sección de Economía del Banco Central donde ayudaba en la edición del Boletín Mensual para el que confeccionaba los cuadros.
“Cuchito” era uno de los más amenos y encantadores interlocutores. Además de enseñanza, su charla era sesión de humor. El tópico de mayor seriedad siempre lo salpicaba con hilarantes anécdotas.
El comunicador que demostraba tan elevado dominio de economía tuvo como escuela el Banco Central, donde laboró cuando funcionaba en la antigua mansión del ex dictador Ulises Heureaux, en la calle Mercedes.

El deportista

Otra de las grandes pasiones de Álvarez Dugan eran los deportes. En 1951 se dedicó como periodista a la crónica deportiva y fue comentarista radial de béisbol. Durante años fue famosa la expresión: “¿Qué te parece, Cuchito?”, que inmortalizó el narrador cubano Rafael Rubí en las transmisiones de las temporadas de pelota. Rubí narraba y Álvarez Dugan comentaba. Se les atribuye a ambos haber enseñado el “béisbol científico” en el país.
Pero además, Cuchito fue ejecutivo de la “Publicitaria Handicap”, que promovía las actividades del Hipódromo Perla Antillana, y dirigía las revistas “Handicap” y “El Enllave”, de hipismo.
En agosto de 1958 fue nombrado director general de Deportes. En esa rama recibió casi todos los honores, nombramientos, reconocimientos: presidente de la Academia Olímpica Dominicana y del Pabellón de la Fama del Deporte; ocupó varias veces la presidencia de la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo, fue vicepresidente de la Junta Directiva del Patronato pro Desarrollo del Béisbol Dominicano.
Autor de los libros “Historia del Béisbol Dominicano”, “Anecdotario deportivo” y “Corrupción administrativa”, dictó conferencias en la inauguración de la Academia Olímpica de Chile y en la de Santo Domingo y representó el país en congresos deportivos internacionales.
Fue electo Cronista del Año (1954-1956); en 1992 recibió Pergamino del Comité Olímpico Dominicano como promotor y cronista deportivo y un año después fue exaltado al Salón de la Fama del Deporte Dominicano, en calidad de Propulsor.

El comunicador

A pesar de haber iniciado su carrera periodística en la tiranía de Trujillo, en su ejercicio profesional, durante y después del trujillato, don Mario Álvarez Dugan fue respetuoso de las ideas. Era amigo de pasados trujillistas y le buscaban y encontraban también víctimas y familiares de héroes y mártires para los que siempre estuvo disponible.
Gran conocedor de las interioridades del régimen por la cercanía estrecha que tuvo su padre con Trujillo, no mostraba el apasionamiento enfermizo de los viejos colaboradores del sátrapa ni añoraba el regreso de un régimen de fuerza. Pero le apasionaba revelar episodios de entonces que pocos conocieron.
Hace algunos meses celebraba el éxito de una cirugía de cataratas y esperó que su visión aclarara para terminar el borrador del libro que su padre dejó inédito para llevarlo a la imprenta. El pasado 30 de septiembre, fecha del nacimiento de su progenitor, se puso en circulación “La Era de Trujillo, Narraciones de don Cucho”, un éxito de librería que se fue puesto en circulación en uno de los actos más concurridos de los últimos tiempos, celebrado en el hotel Santo Domingo. Don Mario no pudo asistir pues ese mismo día le habían dado de alta de la clínica “Corazones Unidos”. Cuando su sobrino Billi Álvarez señaló la silla desierta que ocuparía su tío, el público se puso de pie en un único y prolongado aplauso.
En cada llamada telefónica, en cada encuentro, surgía inevitablemente el relato de la más reciente travesura de alguno de sus nietos, a los que profesaba especial cariño. Con los amigos fue eminentemente solidario.

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