Por la Redacción Central
Sección Opinión
La Dirección Nacional de Cine, del Ministerio de Cultura, desea expresar su parecer con relación al editorial publicado por el prestigioso periódico Diario Libre, este lunes 12 de julio, en torno a la Ley de Cine que, aprobada ya por el Senado de la República, espera su sanción definitiva en la Cámara de Diputados.
El proyecto de ley de cine que acaba de sancionar el Senado en única lectura, constituye el paso decisivo y, esperamos, definitivo hacia su aprobación final por la Cámara de Diputados. La versión actual de este proyecto, trabajado durante más de cinco años en colaboración con todos los sectores interesados, constituye un documento sopesado, consensuado y adecuado a nuestra situación económica, cultural y geográfica.
El Ministerio de Cultura laboró en los últimos años, de manera intensa, en la preparación de este proyecto de ley que fue ampliamente debatido y consensuado con todos los integrantes del sector, y en el que hemos cifrado grandes esperanzas para el desarrollo de la industria del cine en República Dominicana.
Este proyecto de ley ha sufrido ligeras modificaciones, pero todas son altamente beneficiosas y no alteran el documento original, que a juicio de expertos internacionales se trata de una de las leyes de cine más completas de toda Hispanoamérica.
Dos aspectos fundamentales caracterizan esta importante iniciativa:
1.En primer lugar, se estipula la creación de un fondo económico multimillonario para financiar las producciones locales e incentivar la educación cinematográfica a nivel nacional.
2.Por otro lado, se plantea la introducción de incentivos fiscales para el rodaje de películas foráneas. Entre estos beneficios cabe mencionar la exoneración del 16% del ITBIS, la exención de cargos aduanales para todo tipo de equipos utilizado en la producción, la exoneración de los permisos de filmación, entre otros.
Salvo Puerto Rico, ningún país de la región ofrece estos atractivos, lo que nos coloca en una situación competitiva muy ventajosa.
Es importante indicar que estos y otros beneficios también aplicarían a los inversionistas locales. De esta manera, por ejemplo, cualquier empresa dominicana podría acogerse a la exención de impuestos que el proyecto de ley ofrece para la construcción de estudios de filmación, casas productoras y salas de proyección.
Adicionalmente, a la hora de invertir, o reinvertir, directamente en producciones cinematográficas, cualquier compañía legalmente establecida podría beneficiarse de una serie de estímulos, como la exoneración del impuesto sobre la renta durante un periodo determinado.
Resulta evidente que la ley de cine constituye un instrumento necesario, y un esfuerzo más por parte del Estado, para afianzar definitivamente una industria que está dando sus primeros pasos. La creación de la Dirección Nacional de Cine (DINAC), en el 2004, fue el primer gran logro, institución esta que, aun en ausencia de un marco legal, tiene la misión de apoyar logística y económicamente a las producciones que, tanto locales como internacionales, anualmente se filman en nuestro territorio. La ley de cine vendría a ampliar aun más sus objetivos y funciones. De hecho, varias producciones extranjeras, de directores de gran prestigio, se han filmado en el país durante este período con el respaldo logístico de DINAC, y con todas las facilidades aduaneras, impositivas y organizativas requeridas, mereciendo el reconocimiento de los referidos productores internacionales.
El Ministerio de Cultura y la Dirección Nacional de Cine (DINAC), mantienen firmes sus aspiraciones de que la Ley de Cine que sólo espera su sanción definitiva en la Cámara de Diputados se mantenga inalterable, con la certeza de que se trata de un instrumento que contiene todas las características, necesidades y exenciones que requiere la República Dominicana para desarrollar la Industria del Cine y convertirse en la meca regional de producciones extranjeras, al tiempo que fortalece y vigoriza sustancialmente las producciones locales.
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