Opinión
NEW
YORK.- Si revisamos las estadísticas publicadas por la sociedad Americana del
corazón con relación a las muertes que ocurren anualmente por enfermedades
cardiacas; resulta escalofriante el saber que aproximadamente 380 mil personas
mueren de enfermedades cardiovasculares y 129 mil de accidentes cerebro
vasculares cada año, lo que significa que una de cada 3 personas murieron por
este letal flagelo.
Esto
se traduce a la triste realidad de que cada 40 segundos alguien muere por un
infarto cardiaco o cerebral. Aun si sumáramos todas las muertes que ocurren por
cáncer las enfermedades cardiovasculares ganarían por mucho esta tétrica y
horripilante carrera mortal.
Todavía
más horroroso es pensar que casi una tercera parte de estas muertes ocurren de
repente, súbitamente, en personas que una hora antes aparentaban gozar de buena
salud.
Porque
les doy estas estadísticas tan traumáticas? La razón es una y no más que una.
Queremos dejar una huella indeleble, imborrable en cada uno de los lectores y
estimularlos a que memoricen las siguientes verdades:
La gran mayoría de los factores que aumentan y propician estas muertes son silenciosa o sea no dan síntomas, por ejemplo: la presión alta, colesterol elevado, presencia de azúcar en sangre a menos que no esté súper elevada, historia familiar de problemas cardiacos; además, llevar una vida sedentaria y ser obeso, sobre todo si tenemos la llamada obesidad abdominal o central son asintomáticos.
O sea que todos estos factores de riesgos causantes de más del 75% de las enfermedades del corazón son silentes, no nos dan advertencias.
La gran mayoría de los factores que aumentan y propician estas muertes son silenciosa o sea no dan síntomas, por ejemplo: la presión alta, colesterol elevado, presencia de azúcar en sangre a menos que no esté súper elevada, historia familiar de problemas cardiacos; además, llevar una vida sedentaria y ser obeso, sobre todo si tenemos la llamada obesidad abdominal o central son asintomáticos.
O sea que todos estos factores de riesgos causantes de más del 75% de las enfermedades del corazón son silentes, no nos dan advertencias.
Andamos
con ellos aun sintiéndonos bien en consecuencia no nos queda de otra que
visitar a nuestro médico, hacernos análisis de sangre y aun si todo sale bien
recordar que no hay mejor medicina que hacer ejercicios de moderada intensidad
por lo menos 3 veces por semana, comer adecuadamente (porciones pequeñas con
muchas ensaladas y frutas) y hacernos enemigos a muerte de la fuma y casi
enemigo mortal de los dulces y alimentos grasos.
Si
mantenemos y nos llevamos de estos consejitos seguiremos “vivitos y coleando”
por mucho tiempo y ganándole la carrera a ese asesino inclemente que es la
enfermedad cardiovascular.