Por Eliscer Guzmán
Opinión
NUEVA
YORK.- Cuando una persona saludable cambia de la posición supina ( acostad) a
la posición de pie ( parado) se producen cambios interesantes en nuestro cuerpo
que nos ayudaran a mantener una postura estable y con ello evitar caídas. Cada vez que cambiamos de postura de medio a 1 litro de fluido corporal se mueve desde el pecho a las piernas.
Esto se va a asociar con una caída ligera de la presión arterial y un aumento del pulso si usted está saludable y su vida continuara normal y sin mayores consecuencias.
Para que usted no sienta mareos al pararse y termine en el piso unos mecanismos muy interesantes se ponen en juego.
Al acumularse un litro de sangre y fluidos en las venas de las piernas con la posición erecta se producirá una caída en la cantidad de sangre que llega al corazón, disminución del llenado de la cavidad cardiaca lo que resultara en una disminución del gasto cardiaco (disminución de la cantidad de sangre bombeada por el Corazón).
Esto en consecuencia producirá una caída de la presión sanguínea y una disminución de la sangre que llega al cerebro y que en algunos casos puede raramente resultar en mareos y caídas.
Dije raramente porque mecanismos creado por un ser genial que llamamos Dios, impiden que esto suceda.
Me refiero a la estimulación de unos receptores que existen en las alas del corazón y las arterias carótidas llamados baroreceptores, que van a ser estimulados y con ellos otro sistema llamado simpático va a aumentar el gasto cardiaco, induciendo taquicardia y aumentara la llegada de sangre al corazón a través de la liberación de sustancias que exprimirán las venas para que retornen la sangre secuestrada al Corazón y al cerebro, y con esto prevenir el mareo y las posibles caídas o syncopes.
Lógicamente si estamos enfermos de varias patologías uno o varios de estos mecanismos que milagrosa y sabiamente nos permiten pararnos y caminar sin problemas puede fallar y como resultado sufriremos de tratarnos de marcha y caídas frecuentes.
La condición se llama hipotensión ortostatica y causas frecuentes son el uso inadecuado de algunos tipos de antihipertensivos, diuréticos, neuropatía diabética severa, enfermedad del Parkinson y lógicamente deshidratación por diarrea, vómitos o pérdida de sangre.
La edad es un contribuyente importante porque los mecanismos de compensación no son tan efectivos en los envejecientes y la frecuencia de hipotensión postural puede llegar hasta un 16% en personas por encima de 65 años de edad y hasta un 50 % en las salas de geriatrías.
Recomendaciones para extender los beneficios de los mecanismos geniales implantados por Dios? Pararnos gradualmente, mantenernos en movimientos mientras estamos parados, tomar muchos líquidos y usar medias de compresión apropiadas que eviten la acumulación de sangre en las piernas y finalmente discutir con nuestros médicos sobre los medicamentos antihipertensivos que tomamos.
Dos de los medicamentos más efectivos y populares para tratar la presión arterial evitan la hipotensión postural y mejoran la llegada de sangre al cerebro: los inhibidores de la angiogensina como el Enalapril y los bloqueadores de los receptores de esta misma sustancia como el Losartan. Cuídense y hasta pronto.