Por. Miguel Ángel Severino Rodríguez
Columnista
Redacción Central
La reciente y malograda convención del otrora partido de la esperanza nacional deja a la enfermiza y democracia dominicana muy mal parada, y sin esperanza alguna de relanzar un proyecto democrático partidario capaz de modelar y erigirse en un presupuesto institucional de gran valor agregado en términos de fortalecimiento y conquistas democráticas garantes de los sagrados derechos de elegir y ser elegido en el marco de un proceso transparente y diáfano a toda prueba.
Con los aviesos resultados de la referida “convención” no solo pierde el Partido Revolucionario Dominicano, el liderazgo político, la democracia, sino que el sistema partidario también pierde con toda la sociedad democrática y la población en sentido general, al esgrimir y presentar la ingesta partidaria prácticas que suponíamos superadas y enterradas en el siglo pasado.
Si bien es cierto que en el Partido Revolucionario Dominicano algunos “dirigentes” exhiben practicas, comportamientos y conductas, aun, propias de la pubertad no es menos cierto que la falta de transparencia y la realización de actos fraudulentos en claro perjuicio y en contra de determinadas candidaturas no excluye, en modo alguno, de responsabilidad a la alta dirección partidaria que parece estar comprometida con los sesgos y vicios que manchan el buen nombre del legado partidario, a la sociedad dominicana, de parte Dr. José Francisco Peña Gómez.
Ni Guido ni Tony son los mejores ejemplos a seguir, pero eso no justifica el que contra ellos se ensañe una ‘corriente” política, a lo interno del Partido, para retorcer los sistemas administrativos electorales y ejecutar a la espalda de la ley y del respeto al derecho que tiene cada militante de expresar y cualificar, en libertad y a través del ejercicio democrático, simpatía partidaria en la convención para completar las nuevas autoridades del buey que mas jala.
Ahora viene la pregunta del millón…y a quien recurrir? para hacer valer el voto de miles de perredeístas, equivocados o no, fueron a depositar su voto y con el validar un ejercicio por demás que todos esperan que fuera abierto, libre y democrático.
Puede la sociedad democratita ¿? ser indiferente ante este abuso de poder, y brutal atropello, y descarado de los principios mas sagrados en que descansa el sistema democrático que nos gobierna…el de “elegir y ser elegido” en libertad.
Quien tiene ¿? la suficiente fuerza moral, a lo interno del PRD, para ejercer y velar por un ejercicio democrático, veraz y transparente y que garantice la convivencia democrática de las distintas corrientes de opinión y que por demás respete la volunta popular expresada en los distintos certámenes electorales propios de una comunidad democrática.
La Alianza Revolucionaria hace voto a la vez que pide, a los distintos actores partidarios, democráticos, exigir a la alta dirección del Partido Revolucionario Dominicano el debido respeto y el derecho de reclamar, en derecho, que la voluntad popular expresada por los perredeístas en la convención pasada sea vista como la sentencia de un juez.
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