Redacción Central
SANTO DOMINGO. La secuencia de expulsiones deshonrosas de militares dominicanos por complicidad en el narcotráfico y otros delitos causó otros seis claros en las filas de la Fuerza Aérea, se conoció hoy.
Esta es la tercera ocasión en las dos últimas semanas en que los cuerpos armados organizan una ceremonia en la cual militares de diversos rangos son despojados de sus insignias y sus uniformes rasgados antes de ser remitidos a los tribunales.
Nunca permitiremos que la Fuerza Aérea sea nido de delincuentes, dijo el mayor general Carlos Altuna, jefe de esa arma, según un comunicado transmitido a la prensa extranjera que no tuvo acceso a la ceremonia. La degradación de los militares ocurre en medio de un escándalo mayúsculo por la muerte de siete narcotraficantes en un inhóspito paraje de la provincia de Peravia (Sur), ejecutado por un ex mayor de la policía, ahora sometido a los tribunales.
Llos familiares del ex mayor de la policía Fredrick Medina Abud, como Wilton Guerrero, senador por esa provincia, aseguran que personalidades y mandos castrenses están detrás de la intensa actividad del narcotráfico.
Un ex fiscal de la provincia y un general presentaron una queja ante los tribunales por difamación contra Guerrero, quien mantuvo sus alegaciones y añadió que los capos y sus cómplices han puesto precio a su cabeza.
A mediados de año el ex jefe de la Dirección Nacional de Control de Drogas Rafael Ramírez anunció que “en breve” haría revelaciones impactantes sobre la complicidad con el narcotráfico de personalidades oficiales y civiles.
La promesa del militar nunca se concretó y, tras la toma de posesión del presidente Leonel Fernández, el 16 de agosto último, fue nombrado Inspector General del Ejército.
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