
Por Redacción Central
SANTO DOMINGO. Presiones del Banco Central habrían hecho que el señor Ramón Báez Romano destituyera de su cargo de director del periódico Listín Diario, el veterano periodista Antonio Gil Iturbides y al jefe de redacción Felipe Ciprián, por un editorial que salió en el rotativo el pasado domingo.
A Gil y Ciprián todavía no se les ha notificado por escrito si estaban cancelados, aunque se hizo circular una nota por la intranet, de la empresa, informando la sustitución de los dos ejecutivos.
La situación la habría detonado el editorial del pasado domingo 30 de noviembre, que indicaba que el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, dijo que hay bancos que están acumulando divisas y provocando alzas en la cotización, pero les aconsejó que desistan de esa práctica porque esa entidad financiera inyectará en lo inmediato 100 millones de dólares y colocaría más si fuere necesario.
El trabajo consideraba que “conviene al país que el gobernador Valdez Albizu complete su información y diga exactamente cuál o cuáles bancos estarían acumulando divisas y haciendo un mal negocio para que los inversionistas y ahorristas sepan qué suerte juega su dinero, sobre todo si existe el peligro de que el propio Banco Central eche a andar políticas de “inyección” que podrían provocar “una mayor contracción del circulante”.
En una nota enviada a los medios de comunicación, Gil explicó que aceptó retirarse de la dirección del diario luego de conversar con Báez Romano, quién habría designado, interinamente, a Alicia Estévez, actual coordinadora de la página web, como directora.
DominicanosHoy.com se enteró que Estévez estuvo anoche desempeñándose en sus nuevas funciones en el rotativo más viejo del país.
La situación del Listín Diario va de “mal en peor” y se recuerda que a finales del mes de enero pasado, Miguel Franjul, que era director, renunció del cargo también por presiones de sectores del gobierno.
Editorial del pasado domingo del Listín Diario: el último de Antonio Gil
¿Quién aclara esto?
Durante una conferencia de prensa el pasado jueves, el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, dijo que hay bancos que están acumulando divisas y provocando alzas en la cotización, pero les aconsejó que desistan de esa práctica porque esa entidad financiera inyectará en lo inmediato 100 millones de dólares y colocaría más si fuere necesario.
“Los que están acumulando –y si los bancos comerciales han decidido asumir posiciones propias apostando a situaciones que no me explico- están haciendo un mal negocio y se van a quedar con los dólares en las manos”, dijo Valdez Albizu, para de inmediato advertir que el Banco Central está considerando inyectar una suma de dólares que podrá provocar una mayor contracción del circulante y poner a los bancos en una situación difícil.
Las declaraciones formales del gobernador Valdez Albizu se produjeron luego de alzas sostenidas durante una semana en la cotización del dólar, llegando a realizar transacciones por encima de los RD$35.50 por US$1.
En estas declaraciones hay al menos dos aspectos de alguna gravedad para la salud del sistema financiero dominicano: el primero es que el gobernador del Banco Central, que debe estar muy bien informado, ha hablado de “bancos” pero con toda la autoridad que tiene, no los identifica completamente, por lo cual no exculpa a ninguno, o lo que es lo mismo, los incluye a todos.
El segundo aspecto grave es que dos días después de las declaraciones de la mayor autoridad monetaria, los bancos, ni en forma individual ni a través de su Asociación de Bancos Comerciales (ABA) ha dicho una palabra para referirse a la acusación pública que le hiciera –ahora no sabemos si con razón o sin ella- Valdez Albizu.
Conviene al país que el gobernador Valdez Albizu complete su información y diga exactamente cuál o cuáles bancos estarían acumulando divisas y haciendo un mal negocio para que los inversionistas y ahorristas sepan qué suerte juega su dinero, sobre todo si existe el peligro de que el propio Banco Central eche a andar políticas de “inyección” que podrían provocar “una mayor contracción del circulante”.
Mientras tanto, esperemos que el silencio de los bancos señalados como especuladores, no signifique la admisión de la acusación, porque eso sí sería grave.
Ultimo editorial de Miguel Franjul
La carta pastoral de los obispos dominicanos es un retrato fiel de una sociedad que ya ha cambiado, pero que lleva en sus entrañas una serie de antivalores que la pueden estremecer sensiblemente.
Lo que ven sus ojos y sienten sus corazones es que el país está sumido en una serie de males agravados, como la corrupción, las nuevas formas de injusticia, el consumo y tráfico de drogas, agrandamiento de la pobreza, deterioro de los servicios públicos, violencia y delincuencia.
A ese cuadro lo remata lo que ellos llaman “transculturación con pérdida de valores que nos destruye como pueblo”, que afectan directamente la conducta y la forma de pensar de los individuos.
Frente a los intentos por legalizar los abortos y permitir otras iniciativas o “perversidades” contra el matrimonio y la familia, los obispos intuyen que estamos entrando en una “cultura anti-vida”, en un momento de ambigüedades y confusiones que generan crisis de valores, debilitamiento de las instituciones y deterioro de la identidad social.
Es mucho lo que dice en tan pocas palabras.
La Iglesia se ve a sí misma y reconoce que, también en su propio seno, se manifiesta “cierta inconsistencia del momento que vivimos”, ya que frente al plan nacional de pastoral algunos sacerdotes evidencian poca acogida, motivación y timidez para afrontar y llevar a cabo esta renovación.
Estas actitudes pueden responder, sin dudas, a este cambio de modelo de sociedad y cultura que la Iglesia percibe, lo que indica que el cambio está afectando todo nuestro tejido social, lo que no deja de ser una señal preocupante si todos nos quedamos paralizados por el impacto de esta transculturación y no hacemos nada para restablecer lo que valga y sea útil para que las normas de coexistencia y la dignidad humana, la fortaleza de las instituciones y los valores de la identidad nacional no se diluyan tan aceleradamente, como parece acontecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario