Artes, Cultura y Espectáculos
NUEVA YORK.- No hay palabras que describan la trágica explosión ocurrida la mañana del Miércoles 12 de Marzo en el barrio Hispano de Harlem, que sembró el luto y la tristeza en la tradicional alegre y jovial comunidad.
Aunque no quiero hacerme eco de las palabras sabias que crecí escuchando decir a mis Padres de que “A veces para que las cosas se arreglen tienen que dañarse por completo, aunque duelan”. El fatídico siniestro en el legendario vecindario servirá de ejemplo para que a los barrios pobres, históricamente marginados se les preste finalmente atención. Al menos, eso espero.
Debo de tocar algunos comentarios que son sensible para los afectados, y que en estos momentos resultarían para algunos inapropiados. Pero los vecinos insisten una y otra vez que días antes de la catastrófica explosión un fuerte olor a gas inundaba la zona. No quiero agregarle a esto las decenas de violaciones de los edificios afectados que las autoridades deben de dar respuestas.
Aparentemente las quejas de los residentes cayeron en oídos sordos. Por lo que me pregunto ¿Habría sucedido lo mismo, si esta llamada hubiese provenido de la parte baja de la avenida Park, centro de Manhattan?
Lamento lo sucedió, y a la vez le rindo tributo a los que fallecieron y a todas las víctimas y para aquellos que de manera circunstancial se encontraron con la horrible explosión, mientras caminaban cerca del lugar porque iban rumbo al trabajo, escuela, o simplemente eran vecinos de los edificios destrozados, o vivían en el área.
Quiero pensar que la tragedia no ha sido en vano, pues servirá para que se revisen los procedimientos de reclamaciones cuando la comunidad ve o siente que un peligro se avecina. Ojala que esta tragedia sea el inicio para corregir una problemática social que ha quedado demostrado por lo general suele darse en los barrios pobres.
La mejor justicia y homenaje a las víctimas, es que todos los lideres electos, políticos, líderes comunitarios, se involucren más y de verdad hagan todo lo que este a su alcance para mejorar las antiguas y deterioradas estructuras en los barrios menos pudientes de Nueva York y tratar de mejorar las desigualdades sociales que afectan a los que menos tienen.
Me uno al dolor de la comunidad y rindo homenaje póstumo a todas las víctimas que fallecieron. También a los inocentes que salieron lesionados por la tragedia que lo tomo de sorpresa en sus casas, refugio de toda persona y el lugar donde cada uno de nosotros se siente más seguro.