
"Un espectáculo completo, irónico, crítico y autocrítico, dotado de una vida incesante en la cual la coreografía y la música se tornan fundamentales, los recursos audiovisuales logrados con la trepidante agilidad que demandaba el director".
Por José Rafael Sosa
Tania Báez y Milagros Germán, transformadas en artistas poli-expresivas por Waddy Jáquez. (Fuente Externa)
SANTO DOMINGO, 14 DE SEPTIEMBRE DEL 2008.- El espectáculo Glamour, sexo, divas y otras mentiras pasó su prueba de fuego y se ganó el favor y el aplauso de un público que fue sorprendido por el despliegue de talento real, humorístico y hasta desgarrador, de Tania Báez y Milagros Germán, transformadas en artistas poli-expresivas por Waddy Jáquez.
La gente acudió en masa. La audiencia estaba en ascuas por las posposiciones, el atractivo de las figuras centrales cuya a tremenda incidencia pública de las dos figuras centrales, quienes desde la televisión ha creado una fiel lealtad de miles de personas y por ratificar su credibilidad den Jáquez, quien de seguro se iba a reinventar.
Y la gente pensó, por el tono de la imagen de un espectáculo, que iría a reírse y a ratificar su lealtad a Tania y Milagros. Ese fue el gancho. El talento atesorado en ese factor de cambio del planeta que se llama idea, tenía demasiada fuerte, desbordante expresividad, recursos y talentos de sobra. Ya todo el mundo está pensando en las casillas de nominación de los Premios Casandra.
El momento más dramático y sublime, ese de la identificación de las mujeres
con las mujeres, lejos de todo el glamour y la falsedad maquillada de los entretelones de la farándula, sorprendió a una audiencia que debió llorar en
silencio. Las lágrimas escapadas y los nudos en las gargantas vivieron su escurridizo anonimato. Fue uno de esos momentos que se recordarán por siempre. Y, de eso, no cuento más. Sería un crimen detallarlo.
Estas mujeres se apropiaron del guión y dejaron la piel durante meses en el salón de ensayos. Una tarea que era inusual y que se salía de la conocida rutina de hacer televisión. La meta era, primero convertirse en artistas del canto, el baile y la actuación y luego, tras esa meta, lograr una expresividad histriónica para burlarse de ellas mismas mediante su actuación marcada por la guía actoral pautada por Jáquez, un marca dentro del teatro nacional.
Un espectáculo completo, irónico, crítico y autocrítico, dotado de una vida incesante en la cual la coreografía y la música se tornan fundamentales, los recursos audiovisuales logrados con la trepidante agilidad que demandaba el director. Un musical golpeante e hilarante.
Destacable el vestuario de Diep (¡cuánta elegancia creativa en esos trajes!); la escenografía de López (quien debería poner a descansar su cerebro por par de semanas); la imagen del espectáculo - creada por Orlando Isaac Dipp, un artista que ni tarjetas tiene, uno que no se mercadea y que vive asaltado por instituciones y productores en demanda de sus servicios- ; el sonido tanto de vocal como musical, limpio, bien logrado.
¡Cuántas verdades dichas así , como quien no quiere la cosa, sobre todo cuando se clasifican y caracterizan las divas ("Casi-Divas". "Tristemente-Divas".Templo-Divas" y "Mega-Divas")
Tania y Milagros, como muestra de valor, comenzaron por ridiculizar a Tania y Milagros, para que no quedara duda cuando dijeron que una "megadiva es una mujer que se mete con un tipo todopoderoso (económicamente), el cual le pone un programa que sirve para hacer lo único que está en capacidad de realizar: meter la pata".
Milagros, Tania y Waddys nos sorprendieron.
Historia en el arte
Glamour, sexo, divas y otras mentiras como espectáculo estaba condenado a
hacer historia. No podría ser de otra forma, dados los recursos humanos y estéticos que incluyeron sobre todo la concepción y el desarrollo que estuvo a cargo de
Waddy Jáquez, sin dudas el cerebro de todo cuando ocurrió.
La otras figuras que contribuyeron a este precedente artístico fueron: Ambiorix Francisco; Nadia Nicola (dirección vocal, autora del milagro); Waddy Jáquez e Iván Tejeda (en la coreografía); Jorge Diep (vestuario de las divas); Dilcy Jáquez (vestuario cuerpo bailarines); Eduard Saint Hilaire (maquillaje); Adria Carrasco cuidado y estética de los peinados); Fidel López (se volvió loco y produjo un hito escenográfico); Liliana Díaz y Carlos Sousa -Inventivas- (diseño y ejecución de luces); Manuel Sorribas - Prosonido- (Sonido); Orlando Isaac Dipp (Diseño e imagen gráfica) y Misael Liranzo (las animaciones) y Juancito Rodríguez ( en la utilería).
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